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Arrelatos de Germán Vargas

Viernes, 11 de Enero de 2008

Literapias

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Literapias es un libro tan atípico como curioso. Desde la construcción del título ya se anuncia el interés por detenerse a jugar (y hurgar) en el significado de las palabras. Mezcla de literatura y terapias, o como sugiere el propio (ir)responsable de los textos, Germán Vargas: “un libro de autoayuda para el autor”.

Literapias - Literapias

Germán Vargas - Germán Vargas

Cuando lea el libro, le sugerimos que no pretenda encontrarle una estructura, que ya lo intentamos y no lo logramos. El mismo autor ensaya una propuesta de definición, aunque sin mucha convicción: “Son textos. No son antirrelatos. Son una especie de construcción con forma de relatos, pero no relatan algo. La verdad que también me quedo corto para definirlo”.

En la obra, iniciada durante la larga estadía del escritor en Suiza, los arrelatos (categoría en la que Vargas encuadra sus textos) pasan de abordar asuntos como las gotas de agua, los gnomos, el analfabetismo en el reino animal, el diálogo entre alguien que le contaba a otra persona una historia que olvidó en el camino, hasta cómo se baila el mambo. Y cada texto está acompañado de una ilustración bastante lograda que complementa el espíritu lúdico del libro (trabajo de Patrick Tschudi).

El mismo Vargas advierte que hizo el libro “con ganas de escribir sin nada concreto que decir”, con el mismo ánimo con que escritores dadaístas abordaban el absurdo y el espíritu lúdico que acompaña la obra de Cortázar, además de la influencia de lecturas sobre ciencia ficción y mitología.

Cuando lea el libro, le sugerimos que no pretenda encontrarle una estructura, que ya lo intentamos y no lo logramos. El mismo autor ensaya una propuesta de definición, aunque sin mucha convicción: “Son textos. No son antirrelatos. Son una especie de construcción con forma de relatos, pero no relatan algo. La verdad que también me quedo corto para definirlo”.

Ahora, una evaluación más crítica del libro nos dice que aunque los relatos fueron creados sin pomposas pretensiones, algunos están mejor logrados que otros. En muchos resulta recurrente la sensación de que hay información que falta para entender el arrelato, la misma sensación que se tiene si uno llegara a ver una película a media función. Aunque el mismo Vargas nos cuenta que, de hecho, “no hay mucho que entender. Si el lector no entiende algo, que no se preocupe”, que las lecturas pueden ser varias y los aportes que puede generar el texto van también en la medida de lo que pueda generarse el lector a partir de sus vivencias personales.

Planteado así el asunto, cuando tenga el libro en las manos, preocúpese en disfrutarlo, que a veces no importa tanto a dónde se llega sino cómo se la pasa en el trayecto.

Y como muestra le dejamos un arrelato: “Dale a otro lo que tengas y que otro te dé lo que tenga a ti. Busca por diferentes lugares, no te detengas, no te dejes herir. Acumula bayonetas, sables y escudos, y otras armas cuyo nombre ahora no recuerdo. Encinta granadas, y minas envueltas en maderas de colores. Mucha calma en la mochila y cantimplora llena de sed. No marches, camina, y no vuelvas la mirada atrás. Diviértete mientras puedas, que también es divertido; llora lo que tengas que llorar y deja en el camino lo que se vaya cayendo. Porque pasarán así las horas; pasarás así las horas: te la pasarás así las horas, buscando un minuto libre”.

Nota: Jhonny Salazar

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