Portada TERRA PERÚ > Noticias > Cultural

 

Martes, 19 de Diciembre de 2006

La crisis de la educación peruana

imprimir  enviar 

Estamos acabando el año 2006 y la sensación que se vive es de una ¿estabilidad prestada¿, quizás mantenida a duras penas por la propia inercia de la sociedad y por un liderazgo presidencial que, tras superar sus lamentables exabruptos, debe estar preparado para enfrentar los graves problemas sociales, culturales, políticos y económicos del país. El Perú que vemos hoy no es el mismo de hace cinco años, cuando recién salíamos de una década nefasta y corrupta. El Perú de hoy es algo más grave: ya no nos basta con salir del callejón, ahora queremos dar el salto al progreso, y para dar ese paso decisivo debemos asumir antes un problema medular: la mala educación nacional.

El Columnista
 -

Carlos Batalla

(Lima, 1970) Egresado de literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ejerció el periodismo cultural en los diarios La República y El Peruano; profesor de periodismo, corrector de estilo e investigador literario, ha trabajado en áreas de comunicación corporativa, y actualmente es editor de la revista Testimonio.

¿La educación está en crisis¿, es una expresión, casi un eslogan que escuchamos desde hace décadas, de abuelos a padres y de padres a hijos. Parece ser que esta idea ya se ha consagrado en el Perú como una forma de reconocimiento entre compatriotas; o como una manera de aceptar el olvido del Estado de los propios gestores del proceso: los maestros.

Muchos peruanos ven en esta situación una prolongación de la miseria moral y ética que nos ha legado esa falta de visión que caracterizó a nuestros mandatarios desde que se fundó la República; dicho lo cual, salvo excepciones, nos deja en una situación más que lamentable, pues sin referentes ni modelos a seguir, estamos muy cerca de perder la ruta del tan ansiado progreso, y, por ende, de la verdadera estabilidad nacional.

Se habla y escribe por estos días acerca de la crisis educativa; se dice que nuestros maestros son mediocres, olvidándose que ese Estado que hoy pretende ¿evaluar sin calificar¿, no ha sido capaz nunca de brindar una verdadera y sostenida capacitación masiva del profesorado; e incluso, ha sido la directa causante del desprestigio social de la carrera magisterial, la que ha llegado a niveles insostenibles de falta de vocación en sus integrantes.

Las autoridades ministeriales anuncian ahora -luego de suspender su evaluación programada para el 20 de diciembre- que este verano se hará una ¿campaña intensiva de capacitación docente¿. Veremos los resultados objetivamente, porque los ¿cantos de sirena¿ a veces esconden o quieren disimular la falta de una visión, de un norte elemental que busque superar las viejas taras que desmotivan una auténtica reforma educativa.

El efectismo político en este plano es muy peligroso, puesto que lo que está en juego es la formación integral de los niños y adolescentes del país, y no los resultados de las encuestas que otorgan más o menos puntos a la labor gubernamental de turno.

En dicho tema por lo menos, ambos lados no parecen entender bien el punto en cuestión: así como el Sindicato Único de Trabajadores en la Educación Peruana (SUTEP), con el pretexto de un Estado indiferente e ineficiente, propugna con su miopía intelectual la mediocridad pedagógica; el Estado, con el pretexto de enfrentarse a un sindicato intolerante, justifica la desidia de trabajar de la mano con el maestro de aula, aquel que es ajeno a los vaivenes "políticos" de ambas instancias.

El martes 5 de diciembre pasado, el Consejo Nacional de Educación entregó oficialmente el ¿Proyecto Educativo Nacional¿ a la Comisión Episcopal de Educación y Cultura de la Conferencia Episcopal Peruana. No fue una noticia debidamente destacada por los medios, sin duda, como sí lo fueron las protestas del magisterio nacional que se oponía por esos días a la hoy suspendida evaluación censal del Ministerio de Educación (Mined).

Ahora, como sabemos, la malhadada evaluación no se pudo realizar. Las acusaciones van y vienen del SUTEP al Mined. ¿En vez de seguir con esta "teleserie", no sería mejor pensar que las bases del verdadero cambio podrían estar en ese proyecto educativo que acaba de hacer público el Consejo Nacional de Educación? Empecemos por hablar el mismo idioma: el de los maestros, y no el de los meros políticos metidos a educadores.

imprimir  enviar