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El nuevo hijo del presidente García

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La noticia del hijo fuera del matrimonio del presidente del Perú, Alan García Pérez, es un boom "noticioso" en el universo de los weblogs peruanos. ¿Hacia dónde nos llevará este fenómeno del ciberespacio? No lo sabemos. Pero sí intuimos que las consecuencias de éste pueden determinar la forma en que serán vistos en adelante hechos de la vida personal de cada quien: ya no serán evaluados por los medios como un tema por publicar o no. Simplemente un click y las voces anónimas de la red llenarán de medias verdades o mentiras la interpretación de los sucesos. Por lo menos, así se vislumbra desde el presente.

El Columnista
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Carlos Batalla

(Lima, 1970) Egresado de literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ejerció el periodismo cultural en los diarios La República y El Peruano; profesor de periodismo, corrector de estilo e investigador literario, ha trabajado en áreas de comunicación corporativa, y actualmente es editor de la revista Testimonio.

Comentan algunos periodistas que la noticia del nuevo hijo ya recorría las salas de redacción de muchos diarios desde hacía unos meses, pero que a nadie le constaba. Es decir, nadie tenía la certeza completa ni tampoco había un interés especial por averiguar y confirmar el hecho. Todos se hicieron el de la vista gorda. Salvo algunas excepciones.

Una excepción sin duda fue el periodista César Hildebrandt, quien soltó el dato públicamente el viernes 20 en su columna del diario La Primera. El efecto fue inmediato en la opinión pública y ya para el fin de semana último la "noticia" era vox populi, aunque no, curiosamente, en los medios de prensa más influyentes. ¿Qué estaba pasando? ¿De pronto a nadie parecía importarle la vida privada del presidente García? ¿Todos se volvieron inesperadamente éticos y pulcros en la evaluación de la noticia?

En cualquier otra circunstancia esa información hubiese llenado portadas en la prensa peruana; hoy, podemos decir que el efecto mediático ha sido parco. Solo cuando el propio presidente García salió este lunes 23 a confirmar la noticia, recién allí los medios de prensa peruanos informaron sobre el anuncio, solo el anuncio o comunicado oficial; pero, por supuesto, destacando la "valentía" presidencial y la "solidaridad" de la primera dama, Pilar Nores, quien, estoica, había acompañado a su esposo en el trance del reconocimiento público de un hijo extramatrimonial.

Luego sobrevino un silencio, un largo silencio, o, en otros casos, una exagerada "simpatía" con el coraje y valor del presidente. Una excepción más, como la de Hildebrandt, fue la conductora de televisión Rosa María Palacios, quien dio la opinión más centrada de la semana; esto es, hizo bien el presidente García en anunciar el hecho, en reconocer la existencia de su hijo de año y medio, pero ese acto -anota- no lo debe convertir en un modelo de padre, en alguien ejemplar.

Comparar el asunto actual con el del presidente Toledo y su hija Zaraí, es sofisma, ciertamente muy adecuado para quien quiere manipular los hechos. Y es que son tan diferentes las circunstancias y los personajes, que naturalmente el paralelo termina por describir al presidente García como un "buen hombre, buen padre y buen esposo". Pero si entramos en el plano de las comparaciones, cualquier hijo de vecino podrá apuntar ejemplos de otros padres, estos sí ejemplares, y entonces allí el intrépido gesto presidencial de admitir su paternidad otoñal sería algo más que lamentable.

Por ello mismo, no valen las comparaciones. El conflicto presidencial es parte de su vida privada. Saber qué hace la madre del hijo, el propio hijo, y todo lo que les rodea, es amarillismo puro. En otras palabras, es la peor muestra de ese "periodismo de entretenimiento" o "infotenimiento", que hace de la noticia un escándalo o un secreto que debe ser revelado.

Mucha de esa lógica ha imperado por estos días en los weblogs peruanos. La especulación que evitó la prensa escrita y los medios radiales y televisivos ha sido copada productivamente por esta vía de Internet, que desde hace un tiempo requiere el interés de los demás medios "tradicionales" y de los propios medios de la red. ¿Es información confiable la que circula por allí? ¿O es una suerte de comidilla, de charlas de taxi transportadas a la red? Nada hace suponer que lo que se escribe por esas nuevas rutas sea información fidedigna.

Los weblogs establecen una realidad paralela, y un espacio social de intercambio. Pero asumirlo a la fecha como un tipo de "nuevo periodismo", nos parece más difícil de admitir. El medio es útil. Lo que falla es la cadena de mando, el administrador que no administra y menos organiza la información. Una falsa libertad la gobierna. Falsa, porque es finalmente la fiesta banal del trascendido y el anonimato (cuando es anónimo y casi siempre lo es).

Este carácter informal de los weblogs quiere contagiar al medio. Ya no hay debate maduro y serio. Y ante el temor de caer en el juego de los bloggers, ni siquiera se ha dado pie al ejercicio legítimo de la contrafáctica; es decir, de pensar en las consecuencias que esta noticia hubiese ocasionado, por ejemplo, en plena campaña electoral 2006 por la Primera Magistratura del país. Para febrero último, el nuevo hijo del presidente ya había cumplido un año de nacido. Ese mes, la campaña ardía.

¿Debió anunciarlo en ese momento? ¿Mintió o no el presidente García cuando aseguraba, como candidato, que solo tenía cinco hijos? ¿No es igual "no decir la verdad" y "mentir"? Son preguntas pertinentes, desde el punto de vista político e incluso periodístico. Lo que no significa avalar el apaleo público.

En las actuales circunstancias del país, en que se busca la estabilidad social, política y económica, no es conveniente ciertamente generar un escándalo. Pero tampoco es aceptable para la salud e inteligencia de los ciudadanos anunciar el hecho como algo excepcional y sobreestimar el gesto presidencial, porque eso sí hablaría de una prensa oportunista, acomedida y calculadora. Hablaría, además, de una prensa que sabe medir las cosas con diferente vara, que no es objetiva ni consecuente con los valores que pregona. Lo mismo de siempre.

Mientras unos periodistas aprovechan hoy el haber estado en la noticia de la semana para aparecer como víctimas de persecuciones o venganzas; otros juegan a los jueces benévolos, bonachones y discretos. Todo eso ocurre, cuando lo que se espera de la prensa es precisión en la noticia y el comentario, y la suficiente lucidez y honradez profesional para colocar las cosas en su sitio. Nada más.

El presidente García no es el primero ni será el último peruano que tenga un hijo fuera del matrimonio. Ser presidente de un país es una alta responsabilidad, pero tampoco deja de ser una circunstancia en la vida de éste. Para Alan García Pérez el gobierno de la nación terminará el 2011. Pero su hijo seguirá creciendo. ¿Qué es más importante para un hombre: cinco años o toda la vida que le quede por delante? La respuesta se cae de obvia.

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