Tercera entrega de lo que se ha denominado ¿la trilogía proletaria¿ de Kaurismaki, una suerte de neorrealismo estilizado de la que también forman parte ¿Sombras en el paraíso¿ y ¿Ariel¿.
Iris es una joven solitaria que tiene un trabajo sin porvenir en una fábrica de cerillas realizando una tarea rutinaria como la de ir controlando el correcto etiquetado de las cajas.
Cuando llega a casa debe soportar a su perverso padrastro (Esko Nikkari) y la falta de cariño de su madre (Elina Salo) a los que mantiene.
Por las noches sale a bailar intentando divertirse y encontrar pareja, pero nunca tiene mucha suerte. Pero cuando se queda embarazada después de una noche con un hombre que pensaba que era una prostituta, decide que eso ya es el colmo y planea su venganza.
Esta película se destaca por la sobriedad de expresión y la economía de imágenes, palabras y gestos, que revelan a un cineasta maduro.
¿En realidad, el cine no es más que un juego de luz y sombra. La palabra hablada, los diálogos, son una novedad innecesaria añadida más tarde, lo mismo que el cinemascope o las películas en tercera dimensión. En mi calidad de ecologista, considero que mientras menos diálogos haya en una película, menos se contamina inútilmente la atmósfera¿. (Aki Kaurismäki)