Según Augusta Barreda, el supermercado del arte es “democratizar el arte”, ya que lo que se busca es hacerlo accesible, no sólo para apreciarlo sino también para adquirirlo, porque es una manera muy especial de llegar a la gente.
Un factor importante en la concepción de “El Supermercado del arte” es el de otorgar la estética a los objetos o prendas que son de uso diario, como muestra son las fotos de Renzo Uccelli empleadas en artículos del diario vivir, puesto que la intención no sólo es que se adquiera arte, sino que el usuario lo vista y que éste sea parte de su vida.
El elitismo en el arte es lo que se pretende desestimar en cada uno de los detalles expuestos por la obra de Barreda. La muestra llega a incluir varias expresiones artísticas de los profesionales Denise Mulánovich, Gianna Pollarolo, Martha Vertiz y Renzo Uccelli marcando la consigna de hacer que el público sin distinción disfrute de una decoración muy especial.
Poner a disposición del público numerosos objetos como bolsos, marcos, prendas de vestir, tazas y otros portando en sus diseños auténtica inspiración artística es algo que, en definitiva, no puede encontrarse en cualquier centro comercial.
Hacer “arte peruano y funcional” es sin duda el punto de distinción que caracteriza la intención de Barreda en la exposición, ya que sale de todo parámetro al no mantenerlo sólo en cuadros y en esquinas sino también en convertirse en elementos que sean de utilidad en cualquier momento.
La inexistente barrera del arte no es sólo concepto que Augusta Barreda mantiene en su obra expuesta en Casacor, sino también la apuesta por cubrir nuevos mercados, en este caso el cono norte de Lima, área en el que la talentosa artista planea un proyecto como motivo de integración artística y de aprendizaje mutuo e integral.
La esencia de la magia artística y además funcional e ilimitada es el motivo para que “El supermercado del arte” sea punto necesario en su visita a Casacor 2005.
Texto: Pether Huerta León
Fotos: Alberto Ku King Sánchez



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