Además, esta gama de colores se coordinan muy bien con los estampados de la colcha o de las cortinas. Eso sí, procura que los dibujos, las rayas o los cuadros con los que combines estos tonos, coincidan en el color.
Acertarás si escoges tejidos de igual textura y en los mismos tonos. Claro que si prefieres darle a tu dormitorio una dosis de alegría y vitalidad, opta por tonos más llamativos como el turquesa, el rojo o el naranja.
Un consejo
No abuses mucho de los colores estridentes para decorar el dormitorio porque es un espacio en el que debe primar la relajación. La clave más sencilla es elegir las telas de la cama y el cabecero en tonos neutros y aportar color con los cojines, las mantitas o las pantallas de las lámparas.
En cuanto a los tejidos, opta por los que sean más fáciles de limpiar y que resistan el uso diario. Las telas aterciopeladas como la chenilla dan buenos resultados y además, son una de las tendencias de esta temporada. La microfibra también es una opción, sobre todo si llevan un tratamiento antimanchas.
Terra



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