Un escalón metálico y un espacio lleno de piedras blancas dan la sensación de que el piso de madera está flotando en el aire, lo que genera otra perspectiva del trabajo hecho por cuatro jóvenes creativos: Juan Carlos Bernardi, Luis Gómez Siu, Gonzalo Valega Rey y Alfonso Valega Rey.
Una especie de cortinas blancas colgadas alrededor de toda la pared son la bienvenida de este ambiente. “En un primer momento la idea era hacerlo todo negro”, refiere uno de los arquitectos, "pero se perdía la intención del ambiente y no era lo que en realidad se buscaba", fue así como el color de la paz predomina y se convierte en el protagonista de la habitación.
En conjunto con los proyectores instalados en el techo de la habitación se logra una buena performance, captando la atención de los cientos de visitantes que día a día visitan esta exposición.
La barra y los asientos, diseñados originalmente con luces sicodélicas, proporcionan un tono moderno. Igualmente, los arneses metálicos soldados en la pared almacenan decenas de botellas de la misma forma, tamaño y color.
Las luces del techo y los dicroicos fueron una elección de los arquitectos junto con una lámpara al lado opuesto de la barra. Esta lámpara negra tiene una función especial: juega con las proyecciones y las deja pasar y rebotar causando un efecto agradable.
Texto: Renato Villafuerte Rodríguez
Fotos: Alberto Ku King Sánchez



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