
Se ha convertido en el principal sustento de otras especies tras la desaparición de las sardinas por su sobrepesca.
"Resulta que los gobios tienen una increíble capacidad de mantenerse sin oxígeno durante varias horas seguidas y que también pueden nadar sin inmutarse en medio de un enjambre de medusas, algo que la mayoría de los peces evita", dijo.
Estos peces pasan gran parte del día en el lodo del fondo del océano, a entre 20 y 60 metros de profundidad, donde los niveles de oxígeno son inferiores al 10 por ciento de lo normal y sus depredadores no pueden llegar. Hasta la década de 1970, esta zona costera de 9.000 kilómetros cuadrados frente a la costa de Namibia era rica en pesca, sobre todo sardinas. Por aquí pasa la corriente fría de Benguela, llena de nutrientes que contribuyen al crecimiento del plancton, que se mantenía bajo control al ser filtrado por las sardinas, pero al desaparecer éstas, el plancton creció masivamente, absorbiendo gran parte del oxígeno del agua y al degradarse y caer al fondo del océano formó un fango tóxico donde sólo sobreviven algunas bacterias y nematodos, y los gobios. Según la investigadora Anne Utne-Palm, de la Universidad noruega de Bergen, con la nueva cadena trófica que incluye a las medusas en el ciclo alimentario, el gobio está ayudando a mantener productivo este ecosistema.
"Nadie hubiera podido predecir que un pez tan pequeño nos salvaría el pellejo", afirma el científico Mark Gibbons, de la Universidad de Ciudad del Cabo, en un artículo publicado también en Science.
Terra Perú / EFE



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