
Merino los alabó por su defensa de los valores democráticos como el diálogo, la inclusión y los derechos humanos
En un acto celebrado en el Museo Nacional de Antropología de Lima, la defensora Beatriz Merino alabó los méritos de ambos peruanos ilustres por su defensa de los valores democráticos como el diálogo, la inclusión y los derechos humanos.
En el caso de Pérez de Cuéllar, el diplomático peruano que más notoriedad ha alcanzado en la historia, destacó sus virtudes negociadoras como secretario general de la ONU (1982-1991) en conflictos internacionales como Afganistán, Chipre, la guerra de las Malvinas o las distintas guerras centroamericanas.
Pérez de Cuéllar, quien se expresó con lucidez a sus 90 años, explicó que intentó importar a su país su experiencia como promotor de diálogos -en alusión a su fallida campaña presidencial en 1995 y a su breve paso como primer ministro y canciller (2000-2001)- pero reconoció que "no tuvo éxito".
En cuanto a Liliana Mayo, creadora del centro Ann Sullivan para la defensa de los discapacitados, la defensora destacó su incansable labor en pro de los más excluidos (aquellos con retraso mental severo) durante los treinta años de vida del centro, convertido en un modelo copiado en varios países latinoamericanos. Mayo, que en todo momento se refirió a los "discapacitados" como a "personas con habilidades diferentes", recordó con orgullo que su centro empezó funcionando en un garaje en el que acogía a ocho minusválidos, y tuvo palabras de reconocimiento con su padre, quien siempre le enseñó el sentido del servicio y el valor de cumplir un sueño.
Terra Perú / EFE



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