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El vuelo 11, con 92 personas a bordo, despegó a las 8 a.m. Y 14 minutos después, lo siguió el vuelo 175.
En la zona de la capital federal, Washington, el vuelo 77 de American, que transportaba a 64 personas, partió del aeropuerto internacional Dulles a las 8:21 de la mañana en dirección a Los Angeles. Cinco secuestradores iban a bordo.
De ahí en adelante, las autoridades despertaron a una nueva realidad.
"Hemos tomado algunos aviones", se escuchó que dijo una voz desde el vuelo 11 a las 8:24 de la mañana. "Manténganse tranquilos y no les pasará nada. Estamos regresando al aeropuerto".
Los controladores de tráfico aéreo ya habían tratado de ponerse en contacto con el piloto, capitán John Ogonowski, padre de tres que acababa de cumplir 52 años. Pero las voces que escucharon eran diferentes. "Si intentan hacer algo, pondrán en peligro sus vidas y al avión", siguió diciendo la transmisión. "Quietos, quietos".
A las 8:25 de la mañana, la torre de control de Boston informó a otras que se estaba desarrollando un secuestro de avión.
En tierra, el vuelo 93 de Newark seguía esperando -- otra infernal demora, como las de todos los días.
Ese vuelo debió despegar a las 8:01 de la mañana. La nave tenía escasos pasajeros para su vuelo a San Francisco, sólo 44 personas -- entre ellas cuatro terroristas. Finlamente a las 8:41 de la mañana, escasamente cinco minutos antes de que el primer avión, el vuelo 11, se estrellara contra una de las colosales torres gemelas de Nueva York.
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