La sucesión de atentados registrados el 11 de septiembre en Nueva York y Washington crearon el caos en ambas ciudades, donde sus residentes vivieron en un auténtico estado de pánico, que forzó a la evacuación general de los edificios del Gobierno de EE.UU. en Washington.
Al caos y la incredulidad por los ataques encadenados se unió el derrumbe de las Torres Gemelas de Nueva York.
Las imágenes en las cadenas de televisión mostraban a gente fuera de control gritando y corriendo por las calles, protegiéndose ante el desplome de los edificios en Nueva York.
"Ví un avión que venía por encima, a muy baja altura, y lo próximo que vi fue una tremenda explosión. Era un avión pequeño", declaró un testigo, Michael Kelly, a la cadena de televisión CBS.
Las embajadas y las escuelas cerraron y en las calles de la ciudad se vivían momentos de pánico y confusión, con muchas personas que corrían hacia sus coches y otras que se agolpaban ante los garajes públicos para recuperar sus vehículos.
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